lunes, 5 de octubre de 2009

PEDRO PLAZA

DISCOGRAFIA

2003 - Con Alma de Charango

BIOGRAFIA

Nacido y criado en una zona minera, Pedro Plaza, siempre estuvo rodeado de leyendas y mágicas situaciones. Primero Illapel, luego Copiapó y actualmente San Felipe, han sido las ciudades donde el destacado charanguista ha podido develar algunos de los muchos sueños de cateadores y pirquineros a lo largo de 24 años de estudio silencioso y, otras veces, bastante más bullicioso.
De toda esta historia y este trabajo nace Canto De Un Chile Minero, un disco que recopila poemas, historias y canciones de mineros, que han sacrificado su vida en pos de lo que hoy somos: un país lleno de recursos minerales. “Siempre estuve relacionado con gente de la minería, pero fue en 1977 cuando comencé a estudiar Ingeniería en Minas en Copiapó, que descubrí un mundo que para muchos es desconocido, porque vivimos de los ingresos de la minería pero poco sabemos de los que trabajaron como pirquineros, o buscando nuevas vetas, como los cateadores”.
Pedro Plaza dejó de lado sus estudios de ingeniero y comenzó a dedicarse de lleno a la música. “Digamos que la música me hizo dejar la Ingeniería”, dice. “Una vez que empecé a tocar ya no quise dejar más la música”. Un trabajo que se ha tomado en serio y que lo ha convertido en un referente obligado de nuestro folclore. Plaza ha obtenido importantes reconocimientos en distintos certámenes folclóricos chilenos, entre ellos, el Festival del Huaso de Olmué, Chilenazo y por supuesto, el Festival de Viña del Mar, donde obtuvo Gaviota de Plata en los años 1987, 1990 y 1993. Además, es autor de una excelente colección de álbumes donde su interpretación del charango toma un papel fundamental: El Canto Del Norte Chico (1983), Charango Y Canto (1988), Con Alma De Charango (2003) e Illapel, Mi Raíz, Mis Sueños (2005), son algunos de sus importantes creaciones.
Pero es en Canto De Un Chile Minero donde Plaza ha “quemado sus pestañas” buscando historias en las que se cuenta lo alegre pero también lo triste de estos hombres “de gallardía sin cuestionamientos, de personajes anónimos que compartieron sus sueños tal como compartían el pucho y la choca (un té tomado en tarro, calentado directo al fuego)”, cuenta.
Pedro recuerda que todo partió como un pequeño proyecto, una especie de tributo para los mineros de Atacama, pero luego diversos amigos músicos se fueron interesando en el proyecto y terminaron tocando junto a Plaza y extendiendo los homenajes a todos los mineros del pasado. Así, con Tito Fernández toca a dúo en “Los Mineros Del Carbón” y Jorge Yánez encanta en “Contra Punto Del Minero Y El Campesino”, uno de los temas emblemáticos del álbum junto al primer single llamado “Dicen Que Los Mineros”.
En varios temas de Canto De Un Chile Minero el músico consagra la “relación mágica que se creó cuando los campesinos del sur llegaron a trabajar a los pirquenes del Norte Chico. Ellos llegaron no sólo con la fuerza de trabajo, también trajeron tradiciones y por supuesto, mucha música”. En “Dicen Que Los mineros”, Pedro nos lleva a una pícara quinta de recreo, que suena a cumbia, a ranchera y a música del norte, “una mezcla perfecta del verde del sur y el café árido del norte, un escenario muy privilegiado, que ha permanecido escondido para muchos”.
Actualmente, gracias a Canto De Un Chile Minero, disco que incluye un texto de introducción escrito por Margot Loyola, conocemos parte de este mundo, parte de una cultura que parece de pasado pero que siempre ha estado en el presente y estará en el futuro de todos los chilenos y que hoy se nos muestra a través del talento y el sonido de Pedro Plaza.



Definido como un instrumento sin fronteras, el charango toma aquí forma de leyenda, y en las manos de Pedro Plaza se transforma en el single, “Charanguito enamorado”. Inspirado en una historia propia que lo lleva imaginar el relato de amor de un quirquincho, quién para llamar la atención de su deseada doncella, sale de su tímida e introspectiva caparazón y sacrificando su propia vida, se convierte eternamente en un charanguito enamorado.
Su ejecutor, Pedro Plaza, se encontró con el charango en el año 1970, en un curso que se impartió, en la Universidad Técnica del Estado en la ciudad de Copiapó, cuando en ese entonces, estudiaba Ingeniería en Minas. “Me casé altiro con el charango” señala Plaza, ya que desde ese momento nunca más dejó de tocarlo.
Pionero del instrumento en su región, comenzó a componer temas originales para charango, llenando una necesidad en nuestro país, escaso en temas propios. Ha creado temas para danza que actualmente forman parte del repertorio del BAFONA (Ballet Folclórico Nacional) y ha sido ganador de varios festivales, entre otros el de Viña del Mar, folclor, versión 1990. Su disco, “Con Alma de Charango” es una pieza instrumental con el charango como protagonista y telón de fondo. Pedro Plaza intenta con este disco, crear un charango para Chile, con sello y sonido característico.

GRUPO CONGRESO

DISCOGRAFIA:

BIOGRAFIA

Aunque el trabajo de Congreso raras veces ha encontrado el eco masivo, su perseverancia y la solidez de su sonido le han permitido sobrevivir durante más de tres décadas, enfrentando la falta de espacios tras la llegada de los militares, la permanente deserción de integrantes y la escasa difusión para su compleja fórmula musical.Con una serie de recesos en su historia, Congreso ha escrito su nombre en la historia de la música popular chilena, con una fundamental fusión que, pese a todo, se mantiene vigente y saludable, gozando de un enorme respeto en la comunidad musical. Por su formación han pasado varios de los más destacados instrumentistas del país.El rock folclórico: vuelta y vueltaLas raíces de Congreso están en 1964, año en el que comenzaron a trabajar sobre el núcleo de los tres hermanos González, de Quilpué: Patricio, Sergio y Fernando; junto al bajista Fernando Hurtado. Ellos formaron un grupo de rock escolar que se llamó Los Stereos; luego Los Shadows y, finalmente, Los Masters. Durante ese período se dedicaron a hacer covers instrumentales para canciones de rock en inglés. En forma paralela a Los Jaivas, comenzaron hacia 1969 a experimentar con instrumentos autóctonos de origen étnico. Con la incorporación de Francisco Sazo, proveniente de la banda beat Los Sicodélicos, el nuevo conjunto completó su formación. Desde entonces se llaman Congreso.En 1971 editaron El congreso, su primer álbum, que incluyó un tema basado en el poema de Neruda “Maestranzas de la noche”, según una fórmula que los llevó a presentarse en el Festival de la Nueva Canción Chilena ese mismo año (en el Teatro Municipal de Santiago). Los hermanos González resolvieron entonces ingresar a estudiar en el Instituto de Música de la Universidad Católica, lo cual entrampó su trabajo grupal, aunque sin interrumpir sus presentaciones en vivo.El golpe militar de 1973 truncó el proceso de grabación de su segundo disco, Terra incógnita, lanzado recién dos años más tarde y con una difusión escasa, dado el cierre de espacios culturales. La banda no bajó sus brazos, y se convirtió en una de las pocas agrupaciones que continuó trabajando en Chile durante los primeros años de la dictadura. Música de fusión y letras casi crípticas fueron sus códigos para sobrevivir a la rigurosa vigilancia estatal: "Cuatro jinetes negros / pasan volando / Van levantando noche / niebla y espanto", dicen en la "Cueca del apocalipsis" (fragmento del tema "Arcoiris de hollín"), incluido en el álbum Congreso (1977, también conocido además como "el disco café") y en una clara alusión a la Junta Militar. Dos años después grabaron La misa de los Andes, que no alcanzó gran difusión y antecedió el primer desperdigamiento del grupo, cuando tres integrantes, entre ellos el vocalista y letrista Francisco Sazo, se mudaron al extranjero.Primera rearticulación: un joven llamado JoeLos tres hermanos González tardaron más de un año en rearmar el grupo. Trabajando como músicos de apoyo de orquestas televisivas y sidemen del pianista argentino Raúl di Blasio, conocieron al joven brasilero-chileno Joe Vasconcellos, cuyos intereses latinoamericanistas y su formación musical pensaron que le darían un nuevo aire al proyecto. Junto a él completaron la nueva formación de Congreso. A la banda ya se había intregrado hacía poco el bajista Ernesto Holman, quien no sólo era un viejo conocido de Tilo González de sus épocas universitarias en el puerto, sino que además se habría de convertir en uno de los hombres más representativos del nuevo sonido de fusión del grupo. Vasconcellos asumió entonces como letrista, y con ese esquema Congreso publicó Viaje por la cresta del mundo (1981), uno de sus más sólidos trabajos, y que además alcanzó reconocimiento público, gracias a la inclusión del clásico "Hijo del sol luminoso".Moviéndose entre los escenarios del Canto Nuevo, espacios rockeros que se abrían en esos años y circuitos universitarios, Congreso consolidó en ese nuevo contexto su nombre como una banda fundamental de la escena chilena. Con su disco, Ha llegado carta (1983) deambularon por muchos escenarios, y fueron contratados por CBS-Argentina para registrar una nueva producción.La fusión latinoamericana: arqueología musicalLa salida de Vasconcellos llevó al grupo a centrar su repertorio en temas instrumentales, con los que dieron vida a Pájaros de arcilla (1984). Fue un disco que apenas circuló a este lado de la cordillera, y que los alejó del público local, generando una nueva crisis que se zanjó poco después con la reincorporación de Sazo (para entonces, doctor en Filosofía, luego de años de estudio en Bélgica) y la publicación de otro disco que se convirtió en un referente obligatorio del nuevo Congreso: Estoy que me muero (1986). Además, el baterista Sergio Tilo González, líder de la banda, había reclutado a dos jóvenes músicos de Fulano (el tecladista Jaime Vivanco y el bajista eléctrico Jorge Campos), dándole un tercer impulso a la banda. Con formación renovada, Congreso recorrió Chile durante 1987. Fruto de esa gira salió el cassette doble Congreso en vivo, que se distinguió por su acento en ritmos bailables, canciones luminosas y una colorida puesta en escena, con los que la banda cosechó toda la fama desparramada en veinte años de historia. El tema "Calypso intenso, casi azul" fue el emblema de la nueva etapa, cuyo desarrollo y popularidad coincidió con el plebiscito de 1988 que definió la salida de Augusto Pinochet de La Moneda, y el retorno de la democracia a Chile.En ese camino editaron Para los arqueólogos del futuro (1989), uno de los discos de más ágil ritmo en su historia, y en el que cantaron sobre libertad racial, ironizaron, jugaron, y desplegaron todos sus recursos instrumentales. Según Sazo, el álbum "apunta a la capacidad de olvido de los latinoamericanos. El olvido para con los muertos, especialmente con los del último tiempo". Temas como "Para la libertad" o "El trapecista" alcanzaron alta rotación radial, y el disco fue el primero del grupo en alcanzar la categoría "de oro" (por 15 mil copias vendidas). Congreso conservó la fórmula en el disco siguiente, Aire puro (1990); pero el eco masivo fue, esa vez, más moderado.Dos discos conceptuales, de escasa comprensión masiva pero alto desarrollo musical fueron sus siguientes trabajos, ambos editados en 1992. Pichanga era una obra desarrollada sobre la base de poemas de Nicanor Parra acerca de los derechos del niño, y Los fuegos del hielo se compuso para un ballet moderno. Cada uno de estos trabajos resultó complejo para el gran público, ratificando la escasa vocación comercial de Congreso. Si bien el grupo se alejó de rankings y listas de ventas, mantuvo cerca a un público de alta fidelidad.La world music: Congreso de viajeDedicados a sus oficios musicales por separado, los integrantes de la banda bajaron durante un tiempo la intensidad de su creación conjunta hasta 1994, cuando, a través de Congreso 25 años de música (un álbum en vivo, con invitados como Inti-Illimani, el argentino León Gieco y ex integrantes del grupo), repasaron su historia.Fue entonces que el grupo inició por fin su proyección internacional, contemplando sobre todo el circuito universitario norteamericano y escenarios de la llamada "música del mundo". Allí se ganó Congreso un nuevo espacio, que siguió explorando durante muchos años. En esa línea registraron nuevos originales de 1997: Por amor al viento y Mediodía. El primero fue editado en forma independiente, debido a la mala relación que para entonces la banda había desarrollado con las casas discográficas, y en un ejercicio que sin embargo tampoco trajo gran impacto masivo. Mediodía, en tanto, incluyó tomas en vivo para algunas de sus más fuertes canciones. Cada uno de los "congresistas" tiene labores musicales por separado, lo cual demoró la grabación del disco La loca sin zapatos (2001), cuya difusión se vio interrumpida por la muerte del tecladista Jaime Vivanco, en enero de 2003. El grupo siguió su camino, y dos años después editó otro disco en vivo (Congreso de exportación), con el registro de su presentación a tablero vuelto en el capitalino Teatro Oriente. La convocatoria demostró que la banda, pese a la lejanía de los medios masivos, cuenta con un significativo y leal séquito de público. En febrero de 2005 llegaron al Festival de Viña del Mar, sin hacer concesiones, y en una muestra de la perseverancia y vigencia de su fórmula. Hoy se mantienen activos, y aunque el vocalista Francisco Sazo ha sugerido públicamente la posibilidad de un fin próximo, el conjunto de Quilpué parece dispuesto a seguir en el camino que ya ha superado los 40 años de vida.

JOSE MIGUEL MARQUEZ

DISCOGRAFIA

BIOGRAFIA

Catorce años de vida, trabajo y estudio musical en Berlín, Alemania, determinan la trayectoria de José Miguel Márquez sumados a su historia como parte del núcleo familiar que dio origen al longevo conjunto de música andina y fusión latinoamericana Illapu, dirigido por su hermano Roberto Márquez. Además de su trabajo en el grupo, José Miguel Márquez ha grabado por cuenta personal los discos Sonidos (2005) y Puentes (2007), en los que ha volcado una fusión propia entre la tradición musical americana y las influencias cosmopolitas propias de su continuo recorrido entre Alemania, Chile y otras latitudes.

FRANCESCA ANCAROLA


DISCOGRAFIA:
BIOGRAFIA:

Si bien Francesca Ancarola comenzó su carrera en los años '80 —con un premio como intérprete en un festival organizado por la revista La Bicicleta y el Café del Cerro, dos ejes del Canto Nuevo—, su nombre es parte de la generación que renovó ese estilo a fines de la década siguiente, reconocible bajo el concepto de Novísima Canción Chilena. Las coordenadas que agrupan a esta generación son básicamente tres: raíz folclórica, letras con apego a la cuestión social, y músicas que, desde la academia universitaria, inician una transformación de lo tradicional a lo contemporáneo.Francesca Ancarola representa a cabalidad esta búsqueda estilítica, considerando su extensa formación no sólo como Licenciada en Música de la Universidad de Chile, sino tambiénn como alumna de numerosas escuelas tanto chilenas como extranjeras (obtuvo en 1991 un premio en Francia por su obra electroacústica "A", que luego apareció antologada en el disco restropectivo de 2006 llamado 50 años de música electroacústica en Chile (1956-2006)). Después de licenciarse con honores en Música, siguió estudiando composición con Cirilo Vila; y, más tarde, canto lírico en la Universidad Católica. La chilena se perfeccionó en la Manhattan School of Music, gracias a una beca Fulbrigth en 1997. En ese año Ancarola viajó a Chile para grabar su primer disco como solista de música popular, compuesto por ella en conjunto con los guitarristas Juan Antonio Sánchez y Antonio Restucci. El álbum se llamó Que el canto tiene sentido en tributo al "Manifiesto" de Víctor Jara, uno de sus inspiradores. Este trabajo, que fue editado recién en 1999, marcaría también el comienzo de una carrera más vinculada al mundo popular. Francesca Ancarola aprovechó con su debut un ambiente mucho más favorable hacia la música local que despuntaba en esos días en el país. El camino hacia su segundo disco como cantautora, en consecuencia, fue más expedito, a pesar de que la buena crítica no estuvo acompañada por ventas importantes. Su siguiente trabajo, Pasaje de ida y vuelta (2000), le permitió recorrer los escenarios santiaguinos para dar a conocer su música, mientras mantenía en paralelo sus vínculos con el canto lírico y terminaba sus estudios en Nueva York. El nombre de esta compositora fue creciendo en importancia local y llegó a sonar en algunas radios. Pero su estilo, como el de sus contemporáneos Laura Fuentes, Magdalena Matthey, Alexis Venegas, entre otros, se ha encontrado casi siempre con la falta de interés de las radios. Así, esta suerte de movimiento se ha mantenido circunscrito a un círculo pequeño de fieles que ha tenido que recurrir a los conciertos en vivo como punto de encuentro y desarrollo.Jardines humanos (2003) el tercer disco de Francesca Ancarola, siguió su curso promocional en ambientes locales y extranjeros. El trabajo de la compositora y cantante le permitió ganar el respeto y respaldo suficiente como para mantener su carrera vigente en festivales y encuentros de música popular en Chile y otros países. De hecho, su siguiente álbum, Sons of the same sun (2004), fue editado por el sello californiano Petroglyph Records.Tras preparar una colección temática de canciones a pedido (de las cuales editó la serie de boleros Contigo aprendí, 2004), Ancarola siguió con un trabajo de estudio sobre la música de Víctor Jara en su etapa londinense que llegó al disco con el nombre de Lonquén (2006), a partir de una composición de Ancarola titulada "Lonquén". Ahí, la cantante y autora reemplazó en sus bandas a los músicos de fusión por un trío de respaldo proveniente del jazz y encabezado por el guitarrista Federico Dannemann. En colaboración con este músico y el Ensamble Quintessence, en 2007 encabezó un concierto de cámara en el Teatro Matucana 100 dedicado a los 90 años del natalicio de Violeta Parra. En 2008 volvió a trabajar con el pianista argentino de jazz latinoamericano Carlos Aguirre (un antiguo colaborador en la primera serie de sus trabajos personales) y editó en dueto de voz y piano el disco de canciones infantiles Arrullos.